No era una sonrisa para el fotógrafo. Desde luego no era la sonrisa falsamente franca, ambiciosa, conciliadora,
de quien desea complacer que lo acepten... A mí me parecía una sonrisa radiante, de dicha por lo que se le daba,
por lo que se compartía... Noté su presencia desde el principio, antes de conocer la calidad de su trabajo, porque
siempre estaba atenta, siempre me miraba cuando hablaba, risueña siempre. Aún puedo verla con toda claridad.